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Händel: creador de obras inmortales

George Frideric Händel, es considerado una de las figuras fundamentales del Barroco, desarrolló gran parte de su trayectoria en Inglaterra, donde alcanzó reconocimiento como compositor de óperas, música instrumental, obras ceremoniales y, especialmente, oratorios.

Nació el 23 de febrero de 1685 en Halle, actual Alemania. Hijo de Georg Händel, un cirujano que inicialmente esperaba para él una carrera alejada de la música, y Dorothea Taust. Desde pequeño Händel manifestó un notable talento musical. Su formación estuvo vinculada al organista Friedrich Wilhelm Zachow, quien le proporcionó sólidos conocimientos de composición y ejecución de instrumentos como el órgano y el clave. Aunque comenzó estudios de Derecho en la Universidad de Halle, pronto optó definitivamente por la actividad musical.

En los primeros años de su carrera trabajó en Hamburgo, uno de los principales centros operísticos de Alemania. Posteriormente viajó a Italia, donde permaneció entre 1706 y 1710 aproximadamente. Su contacto con ciudades como Florencia, Roma, Nápoles y Venecia resultó decisivo para su desarrollo artístico, permitiéndole asimilar el lenguaje de la ópera italiana y relacionarse con destacados músicos y mecenas de la época.

En 1710 fue nombrado maestro de capilla del elector de Hannover, quien años más tarde se convertiría en Jorge I de Gran Bretaña. Sin embargo, Londres ejerció una fuerte atracción sobre el compositor. Allí estrenó en 1711 la ópera Rinaldo, cuyo éxito contribuyó a consolidar su prestigio. Finalmente se estableció en Inglaterra y en 1727 obtuvo la ciudadanía británica.

Händel nació para ser músico y su gran pasión fue la música desde que tuvo uso de razón. No se casó ni tuvo hijos.  Compuso numerosas óperas italianas, entre ellas Giulio Cesare, Tamerlano y Rodelinda. Al disminuir el interés del público británico por este género, orientó progresivamente su trabajo hacia el oratorio en lengua inglesa, formato en el que alcanzaría algunos de sus mayores logros.

Su obra más conocida es El Mesías compuesta en 1741 y estrenada en Dublín, Irlanda, al año siguiente. A ella se suman importantes oratorios como Saul, Israel in Egypt, Samson y Judas Maccabaeus. También sobresalen composiciones instrumentales y ceremoniales como Música acuática (Water Music) y Música para los reales fuegos de artificio (Music for the Royal Fireworks), que reflejan su capacidad para crear obras de gran fuerza expresiva y espectacularidad sonora.

Durante sus últimos años sufrió graves problemas de visión hasta quedar prácticamente ciego. A pesar de ello, continuó participando en actividades musicales y presentaciones de sus obras. Falleció en Londres en 1759, a los 74 años, y recibió sepultura en la Abadía de Westminster, reconocimiento excepcional a la relevancia que había alcanzado dentro de la sociedad británica.